El Holden Commodore VF representa la última generación de la legendaria berlina de tracción trasera fabricada en Australia. Lanzado en 2013, marca un salto cualitativo importante respecto a la generación VE, con unos acabados interiores muy mejorados, una insonorización rediseñada y la introducción del sistema de infoentretenimiento MyLink. En 2015, la 'Series II' aporta retoques estéticos y, sobre todo, sustituye el V8 6.0L por el mítico V8 6.2L LS3 derivado del Corvette en los acabados deportivos (SS). Aunque la marca Holden cerró definitivamente sus puertas en 2020, el Commodore VF sigue siendo un modelo muy cotizado, respaldado por una amplia red de piezas de repuesto garantizada por GM durante al menos 10 años y una inmensa comunidad de entusiastas. Es un futuro clásico de colección,
El Holden Commodore VF es una obra maestra de la ingeniería australiana y una conclusión apoteósica para la producción local. Las encuestas de fiabilidad (RACQ/NRMA) le otorgan la calificación de 'Bien', destacando la robustez de sus principales componentes mecánicos, en particular las cajas de cambios Hydra-Matic y los motores V8. Si bien los V6 SIDI son buenos rodadores diarios que requieren un mantenimiento riguroso, la verdadera joya es el V8 6.2L LS3 de la Series II (2015-2017): indestructible, potente y carismático. A pesar del cierre de Holden en 2020, su compra es muy recomendable, ya que las piezas siguen estando ampliamente disponibles. Es una compra pasional que también se justifica por una fiabilidad mecánica de altísimo nivel.