El GMC Canyon de segunda generación (código interno AT2) marca el regreso de General Motors al segmento de las pick-up medianas (midsize). Gemelo técnico del Chevrolet Colorado, el Canyon se distingue por un posicionamiento más premium, un diseño inspirado en su hermano mayor Sierra y acabados superiores (especialmente la lujosa versión Denali). Su mayor ventaja en este segmento norteamericano es la introducción de una motorización diésel de 4 cilindros (2.8L Duramax), que ofrece capacidades de remolque excepcionales y un bajo consumo raro para la categoría. Según los datos de J.D. Power y Consumer Reports, se clasifica entre los mejores de su categoría en términos de fiabilidad a largo plazo.
El GMC Canyon de segunda generación es una excelente opción en el mercado de las pick-up medianas. Los datos de fiabilidad (ADAC, TÜV, J.D. Power) lo sitúan por encima de la media de su categoría. La motorización 2.8L Duramax diésel es la verdadera estrella de la gama: ofrece una longevidad excepcional, un consumo contenido y capacidades de remolque de primer nivel, siempre que se vigile la correa de accesorios y las juntas de los inyectores. El V6 3.6L (especialmente el LGX post-2017) es también una opción extremadamente sólida. Sin embargo, se aconseja encarecidamente evitar el año modelo 2015, que sufrió los problemas iniciales de producción con numerosas llamadas a revisión (dirección, frenos, airbags). A partir de 2016, y particularmente después de 2017, es una compra altamente recomendada.