La 13ª generación del Ford F-150 (código interno P552) marcó una verdadera revolución en el segmento de las pick-up full-size al adoptar una carrocería fabricada íntegramente en aleación de aluminio de grado militar, montada sobre un chasis de acero de alta resistencia. Esta innovación permitió un ahorro de peso de hasta 300 kg, mejorando la capacidad de carga útil, el remolque y el consumo. Tras su restyling en 2018 (nuevas parrillas, faros y la generalización de la caja automática de 10 marchas), sigue siendo el vehículo más vendido en América del Norte. Si bien la carrocería de aluminio resolvió los problemas de óxido en los paneles exteriores, esta generación tuvo unos inicios caprichosos a nivel mecánico y electrónico, antes de estabilizarse. Nota global: 7.5/10.
El Ford F-150 de 13ª generación es una pick-up tecnológicamente avanzada, cuya carrocería de aluminio es una gran ventaja contra la corrosión. Sin embargo, su fiabilidad mecánica es desigual. Los datos del ADAC y de J.D. Power (VDS 2023: en la media con ~185 PP100, por detrás de la Ram 1500) confirman unos inicios difíciles (2015-2016) antes de una mejora (2017-2020). La elección de la motorización es crucial: evite los 3.5L EcoBoost sin un historial transparente de las cadenas/variadores de fase, y desconfíe de los V8 5.0L de 2018-2020 (consumo de aceite). Las versiones V6 atmosféricas o el 2.7L EcoBoost (posteriores a 2018) son las opciones más pragmáticas. La caja de cambios de 6 marchas de los primeros años es claramente más fiable que la caprichosa caja de 10 marchas introducida posteriormente.