El Ford Explorer de sexta generación (U625) marca un punto de inflexión técnico importante al abandonar la arquitectura de tracción delantera de su predecesor para volver a una plataforma de tracción trasera (CD6), compartida con el Lincoln Aviator. Este cambio le confiere un comportamiento en carretera más dinámico, mejores proporciones y una mayor capacidad de remolque. En Norteamérica, se consolida como un pilar del segmento de los SUV familiares (Midsize SUV), mientras que en Europa se posiciona como un gran SUV premium, importado exclusivamente en versión híbrida enchufable (PHEV) hasta la llegada del modelo 100% eléctrico (que es un vehículo totalmente diferente basado en la plataforma MEB de Volkswagen). Se llevó a cabo un restyling de mitad de ciclo para el año modelo 2025 (desde 2
El Ford Explorer de sexta generación (U625) es un SUV intrínsecamente muy bien diseñado: su plataforma de tracción trasera le ofrece un agrado de conducción superior a la media del segmento, y sus motorizaciones son vigorosas. Desgraciadamente, su balance de fiabilidad se ve fuertemente lastrado por un lanzamiento industrial desastroso. Las estadísticas del ADAC y del TÜV Report confirman una fiabilidad por debajo de la media, corroborada por una lista interminable de llamadas a revisión críticas de la NHTSA (eje trasero que se desprende, cajas de cambios caprichosas, riesgos de incendio en el PHEV, roturas de motor). Consejo de compra: Huya absolutamente de los años modelo 2019 a 2021. Si le interesa este modelo, busque una unidad producida a partir de finales de 2022, o idealmente el modelo con restyling (2025). Exija un historial transparente que demuestre que se han realizado todas las llamadas a revisión. El motor 2.3 EcoBoost sigue siendo la opción más racional y menos arriesgada. La versión PHEV europea, aunque muy prestacional, exige una vigilancia extrema en cuanto al estado de su batería de alto voltaje.