El DS5 (comercializado inicialmente bajo el nombre de Citroën DS5 antes de la independencia de la marca DS en 2015) es una berlina premium atípica del segmento D. Basado en la plataforma PF2 (la del Peugeot 3008 I), destaca por su diseño espectacular, su habitáculo inspirado en la aeronáutica y sus cuidados acabados. Sin embargo, esta primera generación (fase 1) fue muy criticada por su amortiguación extremadamente firme, que perjudicaba el confort, y por su elevado peso. La motorización diésel, especialmente el 2.0 HDi, es la más adecuada para su tamaño. Nota global: un vehículo pasional con un estilo innegable, pero que exige elegir la motorización correcta para evitar pozos sin fondo financieros.
El DS5 es un coche de imagen que se compra principalmente por su estilo. Si opta por este modelo, la elección del motor diésel 2.0 HDi (160 o 150/180 CV) es imperativa. Ofrece el par necesario para mover esta pesada berlina garantizando al mismo tiempo una excelente fiabilidad a largo plazo. El 1.6 HDi es demasiado justo y requiere más atención (inyectores, turbo). Huya absolutamente de las versiones de gasolina 1.6 THP (155/200) de esta época debido a sus defectos congénitos (cadena, consumo de aceite). El Hybrid4 es una curiosidad tecnológica, pero el coste potencial de las reparaciones y el mediocre agrado de su caja de cambios incitan a la precaución. Por último, priorice un modelo de finales de 2013 o más reciente, donde los ajustes de suspensión se suavizaron muy ligeramente.