La Dodge Challenger de tercera generación (LC/LA) es la encarnación moderna del muscle car americano. Basada en la plataforma Chrysler LX (acortada a LC y luego actualizada a LA en 2015), hereda componentes de suspensión de los Mercedes-Benz Clase E (W210/W211) y Clase S (W220) de la era DaimlerChrysler. Aunque pesada y técnicamente anticuada, este diseño le confiere una robustez notable. El modelo experimentó un rediseño importante en 2015, aportando un habitáculo enormemente mejorado, la excelente caja de cambios automática ZF de 8 marchas (reemplazando a la antigua NAG1 de 5 marchas) y la introducción de las versiones sobrealimentadas Hellcat. Su producción finalizó a finales de 2023 para dar paso a la electrificación (Charger Daytona). Nota global de fiabilidad: muy satisfactoria, la a
El Dodge Challenger es un dinosaurio automovilístico, y eso es precisamente lo que constituye su punto fuerte en materia de fiabilidad. Basado en una plataforma probada durante más de 15 años y desprovisto de motorizaciones downsized complejas, presenta un balance de fiabilidad superior a la media de su categoría (confirmado por J.D. Power y el ADAC). Las versiones posteriores a 2015 son muy recomendables para beneficiarse de la excelente caja de cambios ZF de 8 marchas y de un interior digno de ese nombre. El V6 Pentastar es una elección racional y muy sólida para un uso diario, mientras que los V8 Hemi ofrecen grandes emociones, siempre que se vigile el famoso Hemi tick y se respeten los cambios de aceite muy regulares. Una compra pasional muy recomendable, a condición de verificar el historial de llamadas a revisión (especialmente los airbags Takata).