El Dacia Logan II, lanzado en 2012, representa la segunda generación del sedán compacto económico del fabricante rumano, filial de Renault. Basado en la plataforma B0 (compartida con el Sandero II y el Duster), continuó capitalizando las fortalezas de su predecesor: un precio inmejorable, una habitabilidad generosa y una robustez probada. Estéticamente modernizado en comparación con la primera generación, ganó en placer de conducción y equipamiento (aire acondicionado, control de crucero, sistema multimedia Media Nav). Un restyling significativo tuvo lugar a finales de 2016 (fase 2), aportando evoluciones estéticas (nueva firma luminosa LED, parrilla, parachoques) y la introducción de nuevas motorizaciones de gasolina (1.0 SCe) y diésel (1.5 dCi más moderno). El Logan II se posicionó como
El Dacia Logan II es una elección acertada para quien busca un vehículo fiable, espacioso y económico tanto en la compra como en el uso. Destaca en su papel de coche pragmático, sin florituras. Para un uso mayoritariamente urbano y periurbano, las motorizaciones 1.0 SCe (post-2016) y 1.2 16V (pre-2016) son las más recomendables por su simplicidad y bajo coste de mantenimiento, a pesar de sus modestas prestaciones. El 1.0 SCe es el más aconsejable por su modernidad y fiabilidad probada. Para un uso más polivalente, incluyendo trayectos por carretera, el 0.9 TCe ofrece un mejor agrado de conducción gracias a su turbo, pero habrá que estar atento al historial de mantenimiento y priorizar los modelos posteriores a 2015 para minimizar los riesgos relacionados con la cadena de distribución. El 1.6 SCe (H4M), disponible en algunos mercados, es una excelente alternativa por su robustez y prestaciones. El 1.5 dCi sigue siendo una excelente opción para los grandes viajeros, siempre que se respete escrupulosamente el mantenimiento y se prioricen las versiones Euro 6 (posteriores a 2016) que se han beneficiado de mejoras. En resumen: El Logan II es un valor seguro si se prioriza la simplicidad