El Citroën C5 de segunda generación (nombre en clave X7) marca un giro radical para la marca de los chevrones. Atrás quedó el diseño atípico de la primera versión; Citroën adopta códigos estilísticos germánicos para seducir a una clientela más amplia, tanto en berlina como en familiar (Tourer). Su particularidad única en el segmento es ofrecer dos tipos de amortiguación: una suspensión metálica clásica en los acabados de entrada de gama, y la célebre suspensión oleoneumática Hydractive III+ en los acabados superiores, ofreciendo un confort de marcha inigualable. Si bien la calidad de acabado da un salto espectacular, el elevado peso del coche penaliza el dinamismo y el consumo. En cuanto a la fiabilidad, el balance es contrastado: excelente en algunas motorizaciones (2.0 HDi recientes), se
El Citroën C5 II es un excelente rutero que ofrece un confort digno de segmentos superiores, especialmente cuando está equipado con la suspensión Hydractive. Es un verdadero 'devorador de kilómetros'. Sin embargo, su elevado peso exige motorizaciones con buen par. Para una compra tranquila, es imperativo buscar las versiones 2.0 HDi (150 o 163 CV), que combinan agrado de uso y fiabilidad a toda prueba. Las versiones de gasolina THP y los primeros diésel (1.6 HDi 110, 2.7 V6 HDi) deben descartarse debido a averías graves y costosas. Una inspección minuciosa de la suspensión y del historial de mantenimiento es indispensable antes de la compra.