El Citroën C4 de primera generación (nombre en clave interno LC para la berlina de 5 puertas, LA para el coupé de 3 puertas) marcó una ruptura estilística y tecnológica importante para la marca de los chevrones, reemplazando al envejecido Xsara. Lanzado en 2004, se distinguió por su diseño audaz (especialmente la versión Coupé con su luneta trasera dividida), su volante con buje fijo que agrupaba los mandos, su pantalla digital central y equipamientos inéditos para la categoría (difusor de perfume, alerta de cambio involuntario de carril AFIL). El restyling de finales de 2008 (Fase 2) aportó ligeros retoques estéticos, una mejora del acabado interior y una actualización del sistema multimedia. Sin embargo, este restyling marcó sobre todo un punto de inflexión bajo el capó: el abandono de l
El Citroën C4 de primera generación es un coche con dos caras. Si buscas una motorización de gasolina, prioriza imperativamente una Fase 1 (2004-2008) equipada con los motores 1.6i 16V (110 CV) o 2.0i 16V (138 CV). Estos bloques de la antigua generación (TU/EW) son indestructibles y te protegerán de costosas averías mecánicas, aunque tengas que aceptar una electrónica a veces caprichosa. Por el contrario, huye de las versiones de gasolina de la Fase 2 (2008-2010) equipadas con los motores VTi y THP, cuya fiabilidad es desastrosa (cadena de distribución, consumo de aceite). En diésel, el 1.6 HDi 90 o el 2.0 HDi 136 son buenas opciones para los que hacen muchos kilómetros, pero el muy extendido 1.6 HDi 110 exige un historial de mantenimiento impecable para evitar la rotura del turbo.