La Citroën C3 de tercera generación (código interno SX) marcó una ruptura estilística importante para la marca de los chevrones. Atrás quedó la redondez del C3 II, dando paso a un diseño inspirado en los crossovers con la integración de los famosos Airbumps laterales (según el acabado) y un frontal de doble nivel. Basada en la plataforma PF1 (y no en la CMP del Peugeot 208 II), apuesta todo por el confort con suspensiones suaves y, desde su restyling de 2020, la adopción de los asientos Advanced Comfort. Aunque destaca en entornos urbanos y periurbanos por su suavidad de conducción, su trayectoria se ve lamentablemente empañada por los problemas crónicos de fiabilidad de sus motores de gasolina 1.2 PureTech (correa húmeda) y de sus diésel (sistema AdBlue).
El Citroën C3 III es un urbano lleno de cualidades para quien busca el confort antes que el dinamismo. Desafortunadamente, su historial de fiabilidad es catastrófico en gasolina debido al motor 1.2 PureTech. La compra de una versión de gasolina de segunda mano se asemeja a una lotería: solo debe considerarse si la correa ha sido reemplazada muy recientemente, si el mantenimiento es impecable (con facturas que lo demuestren) e idealmente con una garantía extendida. Las versiones diésel son mecánicamente más duraderas pero sufren de los males crónicos del AdBlue. Frente a un Renault Clio V o un Toyota Yaris, el C3 III apenas justifica el riesgo financiero que representa en el mercado de ocasión.