El Citroën C3 de segunda generación (nombre en clave A51) marcó una ruptura estilística y cualitativa con su predecesor. Atrás quedó el diseño básico en 'burbuja', adopta líneas más dinámicas, un acabado interior notablemente superior y se distingue por su famoso parabrisas panorámico 'Zénith' que inunda el habitáculo de luz. Orientado al confort, ofrece una amortiguación suave típicamente Citroën. Sin embargo, su trayectoria en el mercado de segunda mano está hoy gravemente empañada por importantes problemas de fiabilidad en sus motorizaciones de gasolina (motores VTi 'Prince' y 3 cilindros 'PureTech'), así como por el reciente y masivo escándalo de los airbags Takata que impone la inmovilización de numerosos vehículos.
El Citroën C3 II es un coche urbano lleno de cualidades: cómodo, luminoso e ideal para el uso diario. Desafortunadamente, su historial en el mercado de segunda mano es un verdadero campo de minas. Entre los motores de gasolina VTi (consumo de aceite, cadena), los PureTech (correa que se desintegra, rotura de motor), los BlueHDi (depósito de AdBlue) y el reciente escándalo de los airbags Takata, la compra de un C3 II exige una prudencia extrema. Nuestro consejo: Evite las motorizaciones de gasolina VTi (95/120) y PureTech (68/82/110). Si busca un gasolina, opte por los antiguos pero indestructibles 1.1i 60 o 1.4i 73 CV (antes de 2012). En diésel, el 1.6 e-HDi 92 CV (8 válvulas) es la mejor opción: potente, ultra-eficiente y globalmente fiable si se sigue el mantenimiento. En cualquier caso, nunca compre sin haber verificado el estado de la llamada a revisión de los airbags Takata.