El BMW X5 de tercera generación (código F15) reemplaza al E70, manteniendo su distancia entre ejes pero modernizando profundamente el habitáculo, las tecnologías a bordo y la aerodinámica. Aunque las motorizaciones diésel (30d, 40d) dominaron el mercado europeo, las versiones de gasolina (35i, 50i) e híbrida enchufable (40e) tuvieron un gran éxito en América del Norte, Asia y en algunos mercados europeos que penalizan el diésel. El F15 se distingue por su confort soberano, su caja automática ZF de 8 marchas (una referencia) y su sistema de infoentretenimiento iDrive muy logrado. En cuanto a fiabilidad, si bien los bloques de 6 cilindros de gasolina (N55) son robustos, los V8 (N63TU) exigen una vigilancia extrema y un presupuesto de mantenimiento considerable.
El BMW X5 F15 es un SUV de lujo logrado que ha sabido corregir numerosos defectos de acabado de su predecesor. En motorización de gasolina, el xDrive35i (N55) es la elección de la razón y la pasión: ofrece un excelente compromiso entre prestaciones, sonoridad y fiabilidad, siempre que se respete un mantenimiento preventivo (bomba de agua, juntas). El V8 del 50i debe evitarse a menos que se disponga de un presupuesto de mantenimiento ilimitado y un historial de transparencia absoluta. La versión híbrida 40e es fiscalmente interesante, pero su autonomía eléctrica ha envejecido mal y la fiabilidad del bloque N20 (antes de 2015) invita a la prudencia. Al comprar, verifique imperativamente la suspensión neumática trasera y la ausencia de infiltraciones de agua en el maletero.