El BMW X5 de segunda generación (nombre en clave E70) marca una evolución importante respecto a su predecesor (E53). Más imponente, introduce por primera vez la opción de 7 plazas, el sistema iDrive de serie y una suspensión delantera de doble horquilla que mejora considerablemente el comportamiento en carretera. El modelo experimentó un importante rediseño (LCI) en 2010, que no solo actualizó la estética (parachoques, luces LED), sino que sobre todo revolucionó la gama mecánica: abandono de los motores atmosféricos y de la antigua caja automática de 6 marchas en favor de motorizaciones turbocargadas (N55, N63, N57) acopladas a la excelente caja ZF de 8 marchas (ZF8HP). Aunque el X5 E70 es una referencia en cuanto a placer de conducción en el segmento de los SUV de lujo, su fiabilidad es m
El BMW X5 E70 es un SUV brillante en carretera, pero que exige un presupuesto de mantenimiento considerable. La elección de la motorización es absolutamente crucial. Para una compra tranquila, priorice los modelos de 6 cilindros. En gasolina, el 3.0si (N52) es la elección sensata por su fiabilidad ejemplar. En diésel, el 3.0d (M57) anterior a 2010 es una roca, mientras que las versiones posteriores a 2010 (N57) ofrecen un mayor agrado gracias a la caja ZF8, pero requieren una mayor vigilancia sobre la cadena de distribución. Evite las motorizaciones V8 (4.8i y sobre todo xDrive50i), cuyos defectos de diseño (retenes de vástago de válvula, distribución) transforman la experiencia de propiedad en una pesadilla financiera. Prevea siempre un presupuesto de reserva para los periféricos (caja de transferencia, suspensión neumática, electrónica).