La BMW Serie 5 de séptima generación (G30 para la berlina, G31 para el familiar Touring, G38 para la versión larga en China) marca un punto de inflexión importante en términos de fiabilidad en comparación con su predecesor (F10). Basada en la plataforma modular CLAR, aligera su chasis e incorpora motorizaciones modulares (familias B48, B58, B47, B57) que han demostrado ampliamente su valía. El restyling (LCI) que tuvo lugar a mediados de 2020 generalizó la microhibridación de 48V (MHEV) y actualizó el sistema de infoentretenimiento (iDrive 7). Aunque esta ficha se centra en las excelentes motorizaciones de gasolina, la Serie 5 G30/G31 sigue siendo un vehículo de carretera de referencia, ofreciendo un compromiso excepcional entre confort, dinamismo y calidad de acabado. Nota global de la ge
El BMW Serie 5 G30/G31 es sin duda uno de los vehículos de carretera más logrados y fiables de su generación, siempre que se elija bien la motorización. Las versiones de gasolina (520i, 530i y sobre todo 540i) son verdaderas referencias en cuanto a fiabilidad gracias a los bloques B48 y B58. Son la opción a privilegiar con los ojos cerrados, con una mención especial para el 540i que ofrece un agrado de conducción magistral. Las versiones diésel siguen siendo excelentes devoradoras de asfalto, pero exigen una verificación estricta de los recalls del EGR y un uso exclusivamente en carretera para evitar la acumulación de carbonilla. Los V8 (M550i, M5) se dirigen a un público informado dispuesto a asumir costes de mantenimiento exponenciales. En el mercado de ocasión, priorice un modelo LCI (posterior a 2020) para beneficiarse de las últimas actualizaciones tecnológicas y de la microhibridación.