El Audi Q7 de segunda generación, código interno 4M, fue lanzado en 2015, sucediendo a la primera generación (4L). Marca una ruptura estilística y técnica importante, adoptando la plataforma MLB Evo del grupo Volkswagen, compartida con modelos como el Bentley Bentayga, el Porsche Cayenne y el Lamborghini Urus. Más ligero en varios cientos de kilogramos que su predecesor gracias al uso intensivo de aluminio, ofrece una agilidad y eficiencia mejoradas. Posicionado en el segmento de los grandes SUV premium de 5 o 7 plazas, el Q7 4M se distingue por su interior lujoso, su tecnología a bordo de vanguardia (Virtual Cockpit, MMI Touch Response después del facelift), y un confort de marcha de alto nivel, especialmente con la suspensión neumática adaptativa opcional. Se benefició de un importante f
El Audi Q7 (4M) es una excelente opción para quien busca un gran SUV premium, cómodo, tecnológicamente avanzado y bien acabado. Su fiabilidad es generalmente buena para un vehículo de esta categoría, pero no hay que subestimar los costes de mantenimiento y reparación, que están a la altura de su posicionamiento de alta gama. Para las motorizaciones diésel (3.0 TDI y 4.0 TDI), que son el corazón de la gama en Europa, ofrecen un excelente agrado de conducción y un consumo controlado en trayectos largos. Sin embargo, el sistema AdBlue y la válvula EGR son puntos de atención importantes. Un historial de mantenimiento impecable y una verificación de los recalls (especialmente Dieselgate) son indispensables. Priorice un uso en carretera en lugar de urbano para preservar el FAP. Las motorizaciones de gasolina (2.0 TFSI y 3.0 TFSI) son más raras en Europa, pero ofrecen una alternativa interesante para aquellos que conducen menos o que prefieren el agrado de la gasolina. El 3.0 TFSI es particularmente recomendable por su suavidad y potencia. Las versiones híbridas enchufables (TFSI e) son relevantes para un uso mixto con recargas regulares, pero su complejidad y la falta de experiencia sobr